jueves, 18 de enero de 2018

Premiada Cuba como país más seguro en Feria de Turismo en Madrid



La Habana, 17 ene (PL) Cuba recibió hoy el premio Excelencia como país más seguro para el turismo en el contexto de la Feria Internacional del ramo Fitur 2018, que tiene lugar hasta el 21 de enero en Madrid.


El reconocimiento fue recibido por el ministro cubano del sector, Manuel Marrero, quien encabeza la delegación de la isla a esa cita, divulgó en su cuenta en Twitter Gustavo Machín, embajador de la mayor de las Antillas en España.

La delegación de país caribeño la integran directivos de las principales cadenas hoteleras, así como los asociados Meliá Hoteles, Iberostar, Blue Diamond, entre otros.

Participan además las organizaciones superiores de dirección empresarial Viajes Cuba y Cubasol.

En esta ocasión se cuenta con la presencia de Servicios Médicos Cubanos y de la cadena de tiendas Caracol, esta última representada por el torcedor José Castelar Cairo (Cueto), poseedor de varios récords Guinness por elaborar los habanos más largos del mundo.

En el contexto de la feria, inaugurada este miércoles por los reyes de España Felipe VI y Letizia, participan también los principales turoperadores europeos y canadienses.

El mercado español es importante para el turismo cubano y el pasado año alcanzó un crecimiento en su emisión hacia la nación caribeña de 10,5 por ciento, precisó un comunicado del Ministerio cubano de Turismo.

Este año se continuará trabajando para diversificar los productos que actualmente se comercializan de cara a ese mercado, añadió.

ocs/mfb


PRENSA LATINA Premiada Cuba como país más seguro en Feria de Turismo en Madrid


miércoles, 17 de enero de 2018

#Argentina Los gremios docentes denunciarán ante la OIT el decreto de Macri

17 DE ENERO 2018
Se tomó la decisión tras conocerse el decreto del presidente Mauricio Macri que deroga la paritaria nacional de los maestros.
Los principales gremios docentes de la Argentina irán a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Bruselas para denunciar al gobierno de Mauricio Macri por "prácticas antisindicales".

Así lo anunció este miércoles el secretario general de uno de los sindicatos de docentes bonaerenses Suteba, Roberto Baradel, tras conocerse el decreto del presidente Mauricio Macri que modifica la reglamentación de la ley de financiamiento educativo.

"Este decreto es un mamarracho jurídico y este es un Gobierno antidemocrático", dijo el sindicalista en declaraciones a Radio Rivadavia y anunció que los gremios presentarán una denuncia en Bruselas.

El decreto publicado este miércoles en el Boletín Oficial con la firma del jefe de Estado cambió la reglamentación de la Ley de Financiamiento Educativo, que es la que establece la convocatoria a la llamada "paritaria nacional".

LEE MÁS "El Gobierno derogó la paritaria nacional docente por decreto"

Además, la norma dejó establecido el sueldo mínimo docente en 20% por encima del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y modificó el número de representantes de cada sindicato en futuras negociaciones con lo que le quitó poder de fuego a la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA).

Baradel, integrante de la conducción nacional de CTERA, lamentó también que la gestión Macri "ni siquiera tenga la delicadeza de simular que es un gobierno autoritario que no quiere discutir" con los trabajadores.

"Creo que muestra cada vez más que ni siquiera tiene la delicadeza de simular, son un Gobierno autoritario que no quiere discutir. Es como si mañana no le gustara el sistema electoral a Cambiemos y modifica por decreto el sistema electoral", comparó.

Según entiende Baradel, "hay una embestida del gobierno contra los sindicatos, quieren quitar derechos y maximizar las ganancias empresarias".

"Vamos a hacer una denuncia en Bruselas, en la OIT, por prácticas antisindicales", insistió Baradel, líder del más poderoso de los sindicatos de docentes bonaerenses.

martes, 16 de enero de 2018

Yo quiero que se sepa

Marcelo Figueras
Algunas razones que explicarían la vigencia de Rodolfo Walsh




Le gustaba contar que, cuando nació —una mañana fría, hace noventa y un años y monedas—, una vecina recomendó a su madre que lo envolviese en papel de diario. La comadre esgrimía un tenue argumento científico: según ella, la tinta de la edición impresa conservaba el calor. Y Walsh repetía la anécdota, con una puntada de cierre que enhebraba ese comienzo con su destino. “Nunca tuve otra opción”, le decía a los amigos, “estaba condenado a ser periodista desde la cuna”.

La historia me sigue conmoviendo. Pero en estos días me movió a preguntar: ¿cuántos jóvenes —de los de hoy, de los que vendrán— pescarán de aquí en más la asociación entre el periodismo y ese anacronismo que es el formato diario? Aquel mundo ya no es este mundo. El papel sufre un éxodo de la profesión cada vez más pronunciado. Pronto no habrá quienes vinculen periodismo con edición impresa. (Ustedes, por cierto, están leyendo esto sobre un soporte electrónico.)

En estos días vi muchos homenajes por las redes, disparados por su natalicio: Rodolfo Walsh nació en Choele Choel el 9 de enero de 1927. No me sorprendió. Pocas figuras del pasado reciente resuenan mejor en la caja hueca de estos días. Pero llamó mi atención que la mayoría de esos mementos eligiese ilustrarse con imágenes arcaicas, carentes de poder y seducción; aquella parte de la imaginería de los ’70 que nunca retornará, ni siquiera como moda. Durante un instante irreflexivo, temí que Walsh conservase relevancia tan sólo para sus coetáneos. Se me pasó rápido. El año pasado tuve el descaro de escribir una novela sobre el joven Walsh. Las reacciones más numerosas y entusiastas que recogió mi libro provinieron de lectores de veinti o treintaipico, algunos de los cuales —lo descuento— no deben haber sostenido nunca un diario en sus manos.

La figura de Walsh perdurará. Adelanto una razón, de comprobación empírica sencilla: lean el termómetro de la virulencia con que los mediocres de hoy lo atacan todavía, como si estuviese vivo. Cuando lo nombran, sus voces se abrasan y sus facciones se crispan en rictus. Lo denigran escribas cuyas frases legibles (que, ay, no son muchas) no resisten comparación con su escrito más flojo. Si no contásemos con mejor criterio de medición, este debería bastarnos: a juzgar por el modo en que aún irrita a los enemigos de la causa popular —que lanzan a sus perros negros a chumbarle a una sombra—, deben sentir que Walsh los desnuda en su venalidad y falta de talento… o bien que todavía es peligroso. Actúan como si temiesen que nos hubiese legado un mensaje secreto, una clave a ser desencriptada recién ahora, a cuarenta años de su fusilamiento en plena calle.

Lo cual conduce a una segunda explicación de su vigencia, más inquietante y —al menos para mí— más interesante. Yo creo que Walsh representa algo que no estuvimos en condiciones de ver, durante la Argentina democrática 1984-2015: el argumento en favor de la demanda de cirugía mayor, y en carácter de urgente, sobre las raíces de este país conservador.



Un piedrazo contra las vidrieras

No olvidemos que Walsh arrancó jugando para el equipo contrario. Y lo admitía sin medias tintas: “Yo fui flor de gorila en el ’55”. Lo cual significa, para ponerlo en criollo, que había sido partidario de los que bombardearon la Plaza y fusilaron inocentes en un basural. Por esa época también se manifestaba admirador de Borges, a quien consideraba “el escritor argentino más talentoso y lúcido de hoy”.

Este fue uno de los motivos que me impulsó a escribir sobre el Walsh joven, que a los 29 años arribó a un sendero de su vida que se bifurcaba en direcciones contrapuestas. Pensé que El negro corazón del crimen podía seducir a un/a lector/a que encuentra intolerables los errores y limitaciones del peronismo, como el Walsh de entonces; pero que también estaría abierto/a a aceptar que el bando que se vendió a sí mismo como alternativa superadora podía constituir, más bien, una opción atroz. Lectores que, como Marcelo Rizzoni —a quien Walsh bautizó “el terrorista Marcelo” en Operación masacre—, confiaron en que después del peronismo mejorían las cosas. “Teníamos la secreta esperanza de que todo iba a cambiar, de que se conservaría lo bueno que hubiera quedado y se destruiría lo malo”, dice Walsh que le dijo Rizzoni.

En el ’55 no ocurrió así. Ahora tampoco.


El joven Walsh
Lo que Walsh hizo entonces fue pegar un viraje que no podía ser más tajante. El motor fue la indignación: a medida que investigaba quiénes eran las víctimas —laburantes en su mayoría, inevitablemente peronistas— y las circunstancias de los fusilamientos del ’56, la rabia lo empujó a saltar por encima del decorado de sus prejuicios. Lo que había ocurrido —lo que estaba develando y develándose— era una injusticia tan tremenda, que no podía justificarse por razones políticas; se parecía más a una afrenta a la humanidad toda. (No es casual que ya en los primeros artículos que dedicó al tema lo haya asimilado a los crímenes nazis.)

Esa conciencia nueva supuso el fin del Walsh que escribía cuentos policiales, competentes pero tranquilizadores, y el advenimiento de un escritor nuevo; uno que seguía contemplando la realidad del crimen, pero a través de otro prisma. Su biógrafo Michael McCaughan explica que Walsh entendió, a partir de los fusilamientos, “la compleja red de conexiones que diferenciaba la injusticia sistemática de los actos de individuos despreciables”.

A partir de entonces, puesto ante la disyuntiva de hacer lo que se esperaba de él o actuar como se lo dictaba su conciencia, cortó amarras con casi todo. Cambió como periodista (puso en riesgo su carrera), cambió ideológicamente (puso en riesgo su vida), cambió como escritor — cambió de vida.

El de Walsh es un arco dramático digno de una ópera o del cine de David Lean. Su conversión fue tan brusca y tan completa como la de Saulo de Tarso, que pasó de perseguir cristianos a predicar la fe de Cristo. Tampoco hay que olvidar que terminó siendo fusilado a su vez, y por lo tanto abrazando el destino de aquellos pobrecitos para los que había reclamado justicia toda su vida. El volantazo al destino lo emparenta asimismo al Cruz de José Hernández. Aquel que decía Cruz no consiente / que se cometa el delito / de matar ansí a un valiente, sólo que en Hernández el valiente era Fierro y en vida de Walsh el pueblo peronista.

A esa altura ya había escrito varias de las páginas más maravillosas de nuestras letras, entre ellas cuentos mejores que algunos de Borges. A quien habrá terminado irritando, porque no sólo le mojó la oreja como escritor: Walsh vivió un destino a la altura de los mejores personajes borgianos.

Meses atrás escribí este texto —que reproduzco en bastardillas— para la revista Tram(p)as de la Universidad de La Plata.

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Hace pocos años se hizo una encuesta entre gente del medio, en busca del mejor cuento de nuestra historia. Y en primer lugar quedó un relato de Walsh, Esa mujer. ¡En el país de Borges, a quien el mundo considera nuestro cuentista excelso, las mayorías del mundo cultural creemos que el cuento más relevante y perfecto lo escribió Walsh!

Ese fue un piedrazo contra la vidriera de las academias y del poder político al cual traducen. Y no fue un capricho ni la expresión de una rebeldía inútil: fue, más bien, el piedrazo justo, como aquel con que David volteó a Goliat. Porque, así como Operación masacre lo había hecho antes, Esa mujer tornó inútil, por caduca, la organización de la Biblioteca de Babel. Porque, por sí solo, Esa mujer denunciaba la Operación Borges y la anunciaba superada, dando paso a una época nueva.

Lo que la academia y el poder establecido pugnan por frenar desde hace décadas es el advenimiento de esa época.

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Por eso Walsh sigue siendo el secreto mejor guardado de la literatura argentina.
El estilo nunca es neutral

Al cambiar de ideas, Walsh se convirtió en un escritor distinto. (E infinitamente superior, porque desde ese nuevo lugar de su alma creó algo que, por primera vez, era relevante en vez de una cruza anodina entre Borges y Ellery Queen.) Desde esa jugada anunció que había comprendido que todo era político. Hasta la literatura. Y hasta la literatura que pretende no ser política. Tengo un amigo que dice a menudo: El estilo nunca es neutral, y yo insisto en darle la razón. Todo lo que hacemos o callamos es político por acción u omisión. Lo mismo puede predicarse del voto en blanco: la neutralidad no existe, es una ingenuidad, el voto siempre beneficia o perjudica a alguien concreto, con nombre y apellido.

Con Operación masacre —y de allí en adelante, incluyendo la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar—, Walsh se desmarcó de la literatura que se pretendía apolítica de modo mendaz y se inscribió en una línea central de nuestras letras: la literatura de la resistencia, lo que se escribe desde los márgenes, fuera del establishment y contra el establishment. (Tanto político como cultural.) A partir de entonces, todo lo que escribe —del género que sea— asume la realidad de su tiempo y la metaboliza, para convertirla en un discurso (ese es el deseo, al menos) transformador. Ya sea que borronee un cuento, un artículo o una proclama, le aplica siempre el mismo rigor: el texto debe ser económico pero elegante, preciso pero con vuelo, simple de verdad —estaría bueno alcanzar a los que no leen habitualmente, aquellos para quienes nadie escribe— pero con gracia.

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En Walsh convive la persecución del párrafo perfecto con el ansia de que ese lenguaje interpele y modifique la realidad de la que participa lo quiera o no, lo busque o no. Walsh trabajaba para producir el mejor relato posible, convencido de que la perfección de ese relato colaboraría con la construcción del mejor mundo posible; puede sonar a utopía, lo entiendo, pero si no hablamos de utopía cuando nos referimos al arte, ¿de qué demonios estamos hablando?

Me gustan los artistas que me impulsan a escribir mejor. Pero los artistas que me inspiran son los que me impulsan a vivir mejor.

Yo siento que Walsh escribía para mí. No sé para quién escribía Borges. El Viejo era un maestro, no seré yo quien lo niegue. Pero convengamos que la mayor parte de las veces hablaba de cosas que nos tienen sin cuidado y que podemos dejar atrás sin resaca alguna, apenas cerramos el libro. La obra de Borges es un artefacto cultural tranquilizador, me conforma en tanto se cierra en sí misma y no dialoga con un mundo que no puede estar más distante de sus intereses. Cuando busco inspiración prefiero los libros que me parten la cabeza, que se desgarran a sí mismos en el proceso de contarse —como la voz de Bob Dylan, como Operación masacre— y que también me desgarran y me dejan irreconocible hasta que recupero la forma humana y consigo contarme nuevamente.



To hunt shadows

Desde que Walsh asumió que todo lo que escribía era político, la tentación es enfocar su accionar como militante y analizar cada texto en función de esa praxis. Yo prefiero el camino inverso: apostar a que Walsh era mejor político cuando escribía que cuando actuaba, y a que la parte más perdurable de su legado —la parte que aún inquieta a los perros negros— no se encuentra en su historia como montonero sino en sus textos. A veces me pregunto si no ocultó pistas a la vista de todos, al mejor estilo de La carta robada y su admirado Poe.

Más allá del mero análisis literario, ¿qué nos dice hoy, qué herramientas políticas ofrece esa escritura? Lo que propone es, primero, un axioma que establece condiciones a la tarea: El periodismo es libre o es una farsa, dice (podríamos cambiar periodismo por literatura, o política por periodismo, y seguiría funcionando), frase que desactiva de un plumazo el discurso de los grandes medios. En segundo término, describe el plan económico de las clases dominantes en su desnuda esencia, de un modo que nunca pierde actualidad. Así lo hizo en la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, fechada en el primer aniversario del golpe. Miseria planificada, lo define. Congelan salarios a culatazos mientras los precios suben en la punta de las bayonetas, dice. El mundo habrá cambiado en muchos aspectos, pero las apetencias de nuestros explotadores siguen intactas.

En tercer lugar, establece las características del colectivo político que lleva adelante ese plan económico. “Que esa clase —habla de la oligarquía— esté temperamentalmente inclinada al asesinato es una connotación importante, que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”.
Por supuesto, ser libre para ejercer el periodismo, la literatura o la política supone un precio. En la biografía de Walsh que escribió Michael McCaughan, Horacio Verbitsky dice: “Era de una austeridad impresionante. Tenía dos camisas, dos pantalones, un par de zapatos, un saco y una corbata… Tomaba el vino más común que había, comía milanesas todos los días… No sé si era un exceso. En medio de tanto pelotudo frívolo que había suelto por ahí en la literatura, en la política y en la militancia, su ascetismo no era un exceso, al contrario: era un alivio”. Pero eso no significa necesariamente dogmatismo ni autoflagelación, sino el desprendimiento consciente de todo aquello que ata y limita el objetivo último de un artista o un periodista: alcanzar una verdad genuina y expresarla sin condicionamientos.

Esa fue otra de las razones que me convenció de escribir la novela. Quería contar que existió otra forma de ser periodista / artista, que no es precisamente la que está en boga. En una carta que le dirigió a su amigo Donald Yates, académico estadounidense, el 1 de marzo del ’57, explicaba las condiciones en que desarrollaba la investigación que devendría Operación masacre: “Hace tres meses que vivo en un infierno. La mayor parte del tiempo fuera de casa. Pero estoy haciendo lo que siempre quise hacer, trabajando en un caso verdadero y con éxito. Esto se está poniendo cada vez más sensacional… Por favor, no creas que estoy loco”. Pocos meses antes, en enero de ese año, le había confesado: “Todos piensan que es demasiado peligroso. Pero yo no. Yo quiero que se sepa”.

Una poesía de adolescencia, escrita en inglés, suena anticipatoria: Not to know peace ever / To hunt shadows / to be hunted at my turn / Is a cruel fate. (“No conocer nunca la paz / perseguir sombras / ser perseguido a la vez / es un destino cruel”.) Pero a la luz de la experiencia de Operación masacre, Walsh entrevió que existía una suerte peor. “El campo del intelectual es por definición la conciencia”, publicó el primer día de mayo de 1968 en el semanario de la CGT de los Argentinos. “Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”.

Walsh estaba en sincronía con su tiempo, atento y sensible a los perfumes de la realidad. En marzo del ’76, entreviendo la que se venía, dijo: “Si estos llegan a ganar, el país se va a poner irrespirable”.

Esas palabras tampoco envejecieron.



El árbol que no cae

La lección que yo desprendo del cambio del Walsh entre Variaciones en rojo (1953) y Operación masacre (1957) no es literaria en sentido estricto, sino política en sentido amplio.

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Walsh se convierte en un escritor genial cuando encuentra una historia real que le parece más importante que su proyecto como escritor; cuando pone su estilo no al servicio de un modelo literario sino de gente con nombre y apellido, cuya vida le parece más importante que el mejor de los libros; cuando decide estar a la altura no de su costado más mezquino, del que ningún escritor se libra, sino de su sentido de justicia, su parte más generosa.

La última obra suya con la que contamos es la Carta abierta a la Junta Militar, que distribuía por buzones cuando cayó en una celada y se resistió, el 24 de marzo de 1977. En ese testamento eligió definirse de un modo inequívoco: pudo titularla Carta abierta de un periodista, o de un montonero, o de un clandestino, o de un peronista. (A esa altura ya había completado su parábola en términos políticos.) Pero decidió llamarla Carta abierta de un escritor, en la certeza de que ese oficio terrestre lo definía mejor que ningún otro; el mismo oficio, precisamente, que practicó con una excelencia que tantos quieren negarle aun hoy.
La figura de Walsh se agigantará, porque conecta con una necesidad que empezamos a identificar recién ahora: la de bregar por un cambio más profundo que el que deriva de la mera alternancia electoral. Un sacudón que cambie estas reglas del juego a las que hemos venido ateniéndonos como el mejor alumno, aunque la derecha las irrespeta siempre; el push que precisamos para rediseñar la estructura del poder en este país de una buena vez y ya no volver a ser entrampados por los victimarios de siempre. Para lo cual no alcanza con ganar una elección por tres puntos, y ni siquiera por diez. Habría que confluir en un movimiento que tenga legitimidad democrática y, a la vez, el ímpetu de una revolución. Lo cual puede sonar irrazonable, pero quizás no lo sea en el marco de la devastación que dejará la administración Cambiemos. Al paso que vamos, no me extrañaría que empezásemos a recordar el 2001 como un picnic.

En este contexto, los escritos de Walsh reverdecen. Expresan un clamor de justicia que viene desde los albores de esta tierra (la novela que no le dejaron terminar atravesaba nuestra historia), con las mejores armas del arte, que —como todo lo demás— no tienen por qué ser patrimonio de la oligarquía.

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Según un sobreviviente de la ESMA, el oficial Ernesto Weber confesó su crimen: “Lo cagamos a tiros y no se caía, el hijo de puta”. El hijo de puta en cuestión, aquel árbol que se resistía a los hachazos, era Walsh. Ese día de marzo del ’77 se enfrentó solo a un grupo de comandos, que lo emboscaron en la esquina de San Juan y Entre Ríos, armado con una pistola de pequeño calibre. Y resistió los balazos hasta ganarse la admiración de sus enemigos, que Weber expresó con renuencia.

 Además de matarlo, esos comandos se apropiaron de los bienes del escritor, entre los que figuraban relatos de ficción. Este dato, el de los asesinos que robaron cuentos y el germen de una novela, me hizo pensar en los escritores inanes que hoy abundan. Estoy seguro de que los asesinos no estaban en condiciones de valorar una pieza literaria, pero de algún modo entendían que algo en apariencia tan nimio como un cuento podía hacerles, a la larga, un daño considerable.

 Si la violencia arrasase otra vez la Argentina, ¿se preocuparían los asesinos por destruir los textos de algún narrador contemporáneo? Buena parte de los narradores de hoy parecen haber asumido que el libro es un artículo suntuario y frivolizan sus ficciones para asemejarlas a un bien de consumo: escriben para un público al que le sobra un poco de dinero para dedicar a la cultura. Llenan páginas con divertimentos, ejercicios de estilo que nunca deberían haber cruzado los umbrales del taller literario, o en su defecto producen textos áridos con los que persuadirnos de que hablan de temas importantes cuando, seamos honestos, están a años luz de cualquier cuestión trascendente.

Esos escritores no interpretan las necesidades profundas de los lectores, porque dejaron de interpretar las suyas propias. Durante siglos los escritores relevantes fueron aquellos que estaban deseosos de transformarse a sí mismos y encontraban en la literatura el mejor medio para plasmar esa mutación. Ahora son mayoría los escritores que no buscan verdad alguna, ni siquiera íntima; no quieren transformar nada, ni dentro ni afuera suyo. Se contentan con ocupar un nicho de la sociedad que les permite una módica figuración a cambio de arriesgar nada y de no conmover a nadie. Son plumas flojas, flojas en calidad, flojas en sustancia, que expresan almas flojas.

 Pero lo que necesitamos, y hoy más que nunca, son escritores que no caigan aunque los caguen a balazos.
Marcelo Figueras es periodista, escritor y guionista

#Argentina- Otra muerte que no será tapa de diarios

08 de enero de 2018
Ricardo Serruya
Desde Santa Fe
A principios de noviembre a Diógenes Chapelet un “mosquito” que fumigaba un campo vecino lo envenenó. Enseguida se le cerró el pecho y le empezaron a salir manchas en el cuerpo. Hoy murió. Su familia, ignorada por las autoridades, fue amenazada. Ocurrió en Marcelino Escalada, Santa Fe.
A 130 kilómetros al norte de la capital santafesina se encuentra un pequeño pueblo: Marcelino Escalada, que pertenece al departamento San Justo. Según el último censo vivían en esta comuna menos de 2000 habitantes.
Como tantas localidades de esta zona, Marcelino Escalada centra su producción en la agricultura intensiva y fumigadora.
Circular por las rutas de esta zona del país es ser espectador de desiertos verdes, campos donde abunda el cultivo transgénico, donde aviones vomitan veneno y maquinarias que se parecen a mosquitos gigantes abren los grifos de sus canillas para rociar los suelos con agrotóxicos.
Diógenes Omar Chapelet tenía 75 años.
Vivía en Marcelino Escalada, y este fin de año fue trágico para él y su familia.
Cuando nacía noviembre, uno de los tantos mosquitos que suelen fumigar lo hizo en un campo de trigo que linda a solo 25 metros de la casa de Diógenes, quien en esa misma tarde, en su patio, aspiró el veneno.
Familiares de Diógenes cuentan que en ese mismo momento se le cerró el pecho y que al día siguiente su piel se cubrió de manchas. Con el pasar de los días su situación empeoraba y su cuerpo se cubría de raros colores y ronchas rojizas.
A la semana y con su cuerpo enfermo Diógenes debió soportar una nueva fumigación que el viento desvió hacia su vivienda.
Era demasiado.
Decidió hacer lo único que podía hacer: una denuncia en sede policial.
Papeles, sellos, firmas, denuncias, informes formaron parte de esa burocracia denominada expediente.
Casi un mes después, el 13 de diciembre,  el mismo Presidente comunal de la localidad, Clemente Faletto, y el técnico fitosanitarista Horacio Pennino, fueron a la casa de Diógenes.
Más que un técnico que iba a supervisar, Pennino, que es ingeniero agrónomo y forma parte del Ministerio de Producción de la provincia, se pareció a un representante de los dueños de los campos linderos. El, cuya función en tomar este tipo de denuncias, no pudo responder las preguntas que familiares le hicieron y se retiró ofuscado con los hijos y la esposa de Diógenes porque se negaron a firmar un acuerdo para que se siga fumigando.
No les importa nada, ni siquiera la salud de un vecino.
Lo que continuó no es para nada original. Sin  acuerdo que les permita seguir fumigando, aparecieron las llamadas telefónicas intimidatorias.
Mientras tanto el cuerpo de Diógenes expresaba, cada vez más, los síntomas del veneno.
Médicos, enfermeros y diferentes especialistas eran testigos de un cuerpo que, poco a poco, se iba apagando.
Sus riñones comenzaron a fallar; remedios y corticoides intentaban dar batalla.
Un mes de internación y luego el traslado a terapia intensiva en la Clínica Centro de la Ciudad de San Justo iban preanunciando el final.
Este 8 de enero, su familia anunció que Diógenes falleció. Es otra víctima de las fumigaciones.
Al lado de su casa, el trigo transgénico sigue creciendo, se bambolea con el viento y a lo lejos, alguien está llenando de veneno algún mosquito que seguirá vomitando enfermedad y muerte.

#ARGENTINA- SALTEÑO FALLECE POR RECLAMAR TRABAJO Y VIVIENDA

sábado, 13 de enero de 2018

Puerto Rico: Homenaje a las luchadoras boricuas

por Rafael Cancel Miranda /   Resumen Latinoamericano/ 12 de enero 2018 .-

•María de las Mercedes Barbudo, Mariana Bracetti, Lola Rodríguez de Tió, Julia de Burgos, Dominga de la Cruz Becerril, Eduvigis Beauchamp•
Como hizo Blanca  en Jayuya
y Dominga Cruz en Ponce,
y Lolita  en la cúpula
del poder que nos corrompe.
•Isabel Rosado, Juanita Ojeda, Doris Torresola, María Roura de Quiñones, Toñita Martínez, Adolfina Villanueva•
Siempre ha habido una mujer
donde ha habido lucha patria
con el mismo valor de un Che
o de un Emiliano Zapata.
•Rosa Escobar, Adelfa Vera, Carmen Constantino, Lydia Barreto•
Carmín Pérez, Leonides Díaz,
doña Loida, doña Rosa,
cuántas mujeres gloriosas
ha dado la patria mía.
•Lolita Aulet, Alejandrina Torres, Haydee Beltán, Ida Luz Rodriguez, Alicia Rodriguez, Carmen Valentín, Dylcia Pagán•
No temen confrontar la cárcel,
no temen confrontar la muerte
pues aman intensamente
y no hay poder que las aguante.
•Lydia Collazo, Olga Cintrón, Lolita Otero, Olga Viscal,•
11 de enero de 2018
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Poemas sueltos IV. Poesías completas.
Madrid: Aguilar, 1979, pp. 517-518.

miércoles, 10 de enero de 2018

ARGENTINA- CRITERIOS DE LA GREMIAL DE ABOGADOS SOBRE LAS DEFENSAS DE LOS PRESOS POLÍTICOS






CRITERIOS DE LA GREMIAL DE ABOGADOS

SOBRE LAS DEFENSAS DE LOS PRESOS POLITICOS

Lo que vamos a exponer son nuestras concepciones sobre un tema que ha cobrado acuciante actualidad: la Defensa de los presos políticos.-

La Gremial de Abogados tiene una larga experiencia en estos temas, desde su primera fundación de fines de los sesenta hasta esta nueva versión a la que aún le falta mucho camino por recorrer para llegar a estar apenas cercana a la experiencia transitada por aquellos compañeros/colegas que nos precedieron.-

No pensamos que tendríamos que hacer públicas estas cuestiones; pero las diferencias de criterios -en algunos casos abismales- con otras organizaciones de abogados/as o de “Derechos Humanos”, nos obligan a hacerlo.-

Diferencias que se verificaron muy concretamente a partir de las detenciones ocurridas en las recientes movilizaciones contra las reformas del gobierno entreguista de Macri a la Ley Previsional.-

UNA ACLARACIÓN PREVIA

Somos extremadamente respetuosos de todo colega y organización de colegas que, desprendida y solidariamente, se pone a disposición de las defensas de presos políticos.-

La Gremial de Abogados y Abogadas, no es una organización de Derechos Humanos, es apenas una organización de solidaridad compuesta por abogados/as y estudiantes de Derecho o que llevan adelante actividades ligadas al Derecho; que hace lo que puede, en función de sus escasas posibilidades.- Nuestras compañeros y compañeras son también en muchos casos militantes de diferentes organizaciones políticas o sociales.- No somos una organización de caridad.- Somos esencialmente Defensores y advertimos una diferencia muy grande entre ser un Defensor de los DDHH y un simple Defensor/a penal, nosotros somos éstos últimos: Defensores Penales.- Las Organizaciones deben saber que no hay un derecho especial para el “preso político”, porque el código Penal es el mismo para un chorro común que para un militante altamente ideologizado y formado.- Y la cárcel o el Pabellón donde será alojado este último será el mismo para ambos. Incluso la Ley Antiterrorista decretada por el kirchnerismo no cambia esta realidad, en todo caso agrava determinados delitos.-

Lo que planteamos lo hacemos de buena fe, pero ello no nos impedirá ser directos en las apreciaciones y criterios que plantearemos.- Y, por supuesto, tampoco en las críticas que efectuaremos.-

Los criterios que expondremos son caros a nuestra historia y nuestra práctica; nadie está obligado a compartirlos o seguirlos -obviamente-, pero no podemos dejar de plantear que la Gremial de Abogados y Abogadas ejercerá las defensas de los presos políticos estrictamente con estos criterios. De manera que buscamos también que las organizaciones puedan estar al tanto de los mismos y, en consecuencia, aceptarlos o no, de acuerdo a sus líneas políticas o técnicas de defensas que mejor consideren.-

ALGUNAS ADVERTENCIAS

Antes de las dos últimas movilizaciones, la Gremial de Abogados advirtió sobre algunas cuestiones que veníamos observando en las conductas de compañeros y compañeras que iban siendo detenidos en esta etapa.-

Nos llamó particularmente la atención, en especial a los más viejos de la Gremial, que había conductas, conceptos y criterios que considerábamos inamovibles y hasta universales en la Argentina de varias décadas atrás y ahora estaban siendo cuestionados o al menos no considerados.-

Hicimos una advertencia pública sobre algo que hace muchos años era para los militantes una certeza indiscutible, como es que –para movilizaciones o acciones de neto contenido político, con grandes posibilidades de represión y, en consecuencia, posibilidad cierta de detenciones–, los concurrentes encuadrados en las organizaciones deberían tener determinadas características de conciencia y comprensión política; o al menos un nivel de disciplina que permitiera a sus organizaciones garantizar y garantizarse el cumplimiento de mínimos criterios. En estos últimos tiempos hemos asistido a situaciones donde quienes caen detenidos en esas circunstancias entran en crisis personales, y provocan incluso crisis colectivas, como consecuencia de no comprender la dimensión y las consecuencias posibles de las acciones políticas de las que estaban siendo protagonistas. Generándose así conflictos, incluso entre detenidos y/o sus organizaciones y sus defensores.- En ese marco, hicimos incluso recomendaciones de no llevar a las actividades de riesgo a compañeros o compañeras con antecedentes policiales o judiciales; o hacerlo bajo estricta decisión y responsabilidad de la respectiva organización.-

Debemos reconocer, hay que hacerlo, que muchas organizaciones tomaron nuestros planteos muy bien, con gran agradecimiento; y otros, muy pocos, nos criticaron.- Para los que se enojaron con nuestras advertencias les decimos que llevar una compañera/o con antecedentes penales o policiales o que “está firmando” implica la posibilidad cierta de que no le otorguen la excarcelación si es detenido. Como así también decimos que un compañero/a con escasa conciencia de donde y para qué está produce luego en su caída con sus declaraciones y actitudes un daño tremendo a la causa, a sus compañeros, a la organización y hasta con él mismo.- Ejemplos de ambas cuestiones lo vimos en la última marcha.-

Por eso, en este trabajo, venimos a ratificar las prevenciones a las que hacíamos referencia públicamente.-

LAS DECLARACIONES INDAGATORIAS ANTE LOS JUECES: NEGARSE A DECLARAR

Cuando una persona es detenida, sea en situación de movilización o imputada de cualquier delito, es presentada y puesta a disposición de la instancia Judicial, llámese Juez (en la Justicia Nacional) o Fiscal (en las Justicias provinciales o de la C.A.B.A.) quienes suelen proceder inmediatamente a llamarlo a declarar en indagatoria -aunque los códigos que permiten esta actividad a los fiscales sean, a nuestro criterio, inconstitucionales-.

La indagatoria es, entonces, un acto procesal en el que el Juez o Fiscal le explican al detenido el delito que le imputan, le leen sus derechos y le informan las pruebas con las que provisoriamente cuentan para imputarlo.-

Los técnicos del Derecho, los que saben mucho más que nosotros, los que enseñan en las Universidades, en las Academias, los que escriben libros, todos esos nos dirán que la indagatoria “es el primer acto de la Defensa y por tanto el imputado puede decir todo lo que haga a su derecho a defenderse”. Y eso, aunque también recuerden, una y otra vez, que es derecho del imputado guardar silencio y esperar la oportunidad más propicia para declarar, sin que signifique presunción alguna en su contra.-

La Gremial de Abogados sabe de esperas interminables en las fiscalías y comisarías; sabe cuál es el verdadero rol de los funcionarios judiciales, en general y en particular en este tipo de causas: el de ser una pieza más del tablero de ajedrez del enemigo; el de custodiar celosamente este sistema político y económico que es el que origina esas manifestaciones y respuestas políticas de las organizaciones que luchan por su transformación. La Gremial entiende que no siempre es como se enseña en las Facultades de Derecho; en realidad, casi nunca es así. Por lo tanto, prestarse a declarar en la indagatoria apenas se es detenido, es una trampa que suele pagarse carísimo.-

Desde los tiempos más antiguos de nuestra historia (la de la Gremial de Abogados) el criterio inamovible siempre fue el de negarse a declarar.- Este criterio apunta a que, mal puede el abogado indicarle a un detenido que “declare” (más en una causa política), cuando aún el sumario no contiene la totalidad de los elementos de prueba.- El criterio, entonces, es que SIEMPRE y bajo cualquier circunstancia, el imputado en una causa política, debe negarse a declarar, a la espera de que el contrario (juez o Fiscal) pueda desprenderse de todas las cartas que tenga en la manga; y, recién ahí, la defensa está en condiciones de asesorar al detenido sobre lo que tiene que hacer y, eventualmente, decir.-

Por supuesto, estamos hablando en general, de causas políticas con detenciones masivas.- Se trata de causas donde la acusación fluctúa y los elementos de prueba no están en su totalidad.- Y donde, generalmente hay medidas pendientes como allamientos, secuestros, intervenciones telefónicas, etc.-

Entonces, puede haber excepciones a este principio en hechos específicos como seguramente las hubo en el pasado y quizás las haya en el futuro.- Pero, serían causas muy puntales en hechos muy puntuales.- La generalidad entonces es negarse a declarar a criterio de nuestra organización.-

Obviamente, esto puede implicar, a veces, que la detención se prolongue; pero aun así, la Gremial de Abogados entiende y no tiene dudas, que es preferible más tiempo de detención inicial, que una prematura y apresurada declaración que puede implicar un riesgo a futuro, es decir en la condena que se impondrá en forma posterior aunque el proceso se lleve adelante en libertad. Otra razón, no menos importante, es que la defensa puede ser entorpecida porque no podrá seguir ningún otro camino que no sea el que ya el imputado marcó incauta y apuradamente en su indagatoria. A su vez, también estas declaraciones apresuradas pueden entorpecer la defensa de otros imputados.-

En las movilizaciones contra la Ley Previsional, por primera vez en muchos años, nos encontramos con grupos de abogados/as que nos plantearon abiertamente que “les dirían a sus defendidos que declaren” o que “negarse a declarar puede implicar culpabilidad”; o, lo que es peor, hasta nos dieron ejemplos como estos: “si a mi defendido lo acusan de tener una molotov, lo que debe hacer es de inmediato aclarar que él no la tenía”.-

Estos criterios, casi enfrentados a los nuestros, seguirán existiendo por parte de los diferentes grupos de abogados/as.- La Gremial de Abogados y Abogadas jamás les dirá a otros colegas lo que tienen que hacer o dejar de hacer; cada uno asumirá la responsabilidad de sus criterios.-

Pero dejaremos claro a todas aquellas organizaciones, compañeros/as sueltos o familiares que recurran a la defensa de la Gremial de Abogados y Abogadas, que nosotros mantendremos el histórico criterio de negarse a declarar al ser detenidos, siempre, aun cuando esto implique riesgo de más tiempo de detención inicial.-

Muchos años, mucha práctica, mucha experiencia avalan nuestros criterios.-

Y ahora, que hemos experimentado y verificado que esos criterios que considerábamos inamovibles comienzan a resquebrajarse y hasta cuestionarse, nosotros mantenemos nuestra histórica posición: no se declara ante un juez o fiscal apenas se es detenido/a.-

JAMAS IMPLICAR O ACUSAR A OTRO COMPAÑERO EN LA MISMA CAUSA

Otra cuestión derivada de la primera tiene que ver con que jamás, nunca jamás, bajo ninguna circunstancia se señala, acusa o imputa a un detenido político en la misma causa como autor, cómplice o encubridor de algunos de los delitos por los que se comparece a la indagatoria.-

Este es otro tema que jamás se nos habría pasado por la cabeza que tendríamos que tratarlo.- Pero los acontecimientos de las últimas marchas nos indican todo lo contrario.-

En efecto, en las últimas marchas hubo muchos detenidos en distintas circunstancias, pero dentro de las mismas acusaciones.-

A la Gremial de Abogados y Abogadas le requirieron expresamente algunas organizaciones que nos presentáramos, por determinados compañeros, para ejercer su defensa, y así lo hicimos.-

En un caso específico, a nuestro defendido se lo acusó de resistirse al arresto extrayendo un arma blanca e intentar agredir a un policía con la misma.-

Por supuesto, la Gremial le aconsejó a nuestro asistido negarse a declarar.-

Pero la sorpresa vino con posterioridad porque nos encontramos con un grupo de abogadas/os quienes expresamente nos indicaron que su defendido no sólo había declarado, sino que expresamente había indicado que el arma blanca secuestrada era de nuestro defendido.- A nuestro reproche se nos respondió que “el pibe estaba cagado y quería declarar”; y que ellas/os, “no tenían porque impedírselo”.-

Como es de esperarse, salimos azorados; y así seguimos hasta hoy día.-

Esto nos lleva a advertir que impediremos por todos los medios de los que dispongamos que un detenido que nos toque defender acuse a otro, cualquiera sea las circunstancias.-

Y que las organizaciones o familiares que nos pidan las defensas sepan que renunciaremos en el mismo acto de la indagatoria a defender a quien tenga pensado declarar y acusar a otro de cualquier imputación que se le haga.

LA GREMIAL NUNCA ACONSEJA ENTREGAR A UN COMPAÑERO PARA QUE QUEDE DETENIDO

Nuestros antecesores de los sesenta y los setenta, mantenían un criterio de hierro: jamás se entregaba un compañero, un requerido, o un reclamado a la justicia o Poder Judicial, para que quedara detenido.-

Pero para dejar claro nuestros conceptos del Derecho y de la Justicia: Nosotros no creemos en las leyes del capitalismo, y menos en los jueces, fiscales, tribunales y hasta defensores públicos de un Estado Capitalista.-

Se podrá o no estar de acuerdo con este concepto pero lo queremos dejar claro es el criterio que elegimos seguir en nuestras defensas.

Intentamos ser buenos abogados/as, buenos defensores/as, pretendemos ser los mejores o estar entre los mejores, instamos a nuestros compañeros colegas a conocer cada vez mejor el derecho y las leyes.- Pero no desconocemos la función que cumple nuestro sistema jurídico. Nos valemos de las leyes y aceptamos los Tribunales SÓLO CUANDO NOS CONVIENE, porque cuando nos perjudican no las acataremos y buscaremos todos los vericuetos posibles para evitar que caigan sobre las cabezas de nuestros defendidos.- Porque fundamentalmente y por encima de todo sistema legal o judicial, defendemos la VIDA y la LIBERTAD de los militantes sociales y políticos que luchan por el cambio de este sistema.

En las últimas semanas hemos visto algunos ejemplos que nos preocupan, de organizaciones que presentan a sus militantes para ser detenidos.

Cuando una persona es requerida por la Ley el primer acto es citarla a que comparezca, en algunos casos con allanamiento y detención, pero en muchos casos es la simple citación.-

Cuando hay una citación de un Juzgado Penal o de una Fiscalía, lo primero que se hace es presentar un escrito que se llama “Eximición o Exención de Prisión”; es un escrito sencillo donde el abogado/a le dice que juez que traerá a declarar a la persona requerida pero que el Juez le otorgue garantías expresas de que no quedará detenida.-

Si el Juez la deniega se apela.- Y si los tribunales superiores reiteran la denegatoria al pedido de eximición exención de prisión, esto indica que si el compañero se presenta, ante la policía o ante el Poder Judicial, irremediablemente quedará detenido.-

Con los conceptos de nuestros antecesores de la Gremial de Abogados y de esta, nuestra actual Gremial, y respetando las circunstancias y decisiones de cada organización, creemos que siempre resulta prioritaria y valiosa la libertad de un militante.-

No vemos, en principio, el sentido de entregar a un compañero para que de inmediato lo apresen y quede detenido por un tiempo indeterminado.-

El prófugo tiene una determinada vida; limitada, pero vida al fin; y seguramente oportunidad de una militancia valiosa.- El preso tiene la vida acotada a la cárcel, con los sufrimientos y hasta los riesgos de la misma.-

Por lo demás, hay sobrados ejemplos en la militancia de nuestro país de compañeros que permanecieron en calidad de prófugos de delitos graves y al término del tiempo que la ley establece se presentaron y pidieron la prescripción.-

Si el compañero es presentado voluntariamente o es detenido mientras está rebelde no cambia las cosas, porque en todo caso quedará en cana, no se agravará su situación.-

EL MAPA DE LOS DEFENSORES QUE VIMOS EN LAS ULTIMAS MOVILIZACIONES

Durante todo el Gobierno kirchnerista hubo cientos de presos políticos; cientos y cientos.- Para dar un ejemplo, en una sola pueblada en Haedo se detuvo a más de doscientos pasajeros acusados por Aníbal Fernández de “terroristas del MTP”; muchos de los cuales permanecieron meses detenidos.-

Puebladas como las de Corral de Bustos; o los presos de Quebracho; y así, montones de organizaciones.- Miles de imputados y procesados.-

En ese período no eran muchas las organizaciones que nos dedicábamos a defender esos presos políticos. A partir del 2008, la Gremial tuvo las defensas de gran parte de esos presos, muchísimos extranjeros pedidos en extradición, presos sociales, etc.-

Y en esa tarea nos encontramos con nuestros “primos” de otras organizaciones, como la Liga Argentina por los Derechos del Hombre o la CORREPI.- Con las que articulamos muchas causas.-

Pero en las últimas movilizaciones observamos un “mapa” de abogados que nos causó gran sorpresa.-

Tres grupos diferentes:

Mencionemos en primer lugar los abogados y abogadas de las organizaciones de DDHH y partidos de las izquierdas argentinas, los partidos más tradicionales; casi todos ellos nucleados en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia.- Se trata de grupos de abogados/as muy sólidos, con gran experiencia, muchos con gran prestigio, y pertenecientes a estructuras políticas muy consolidadas de la izquierda en sus distintas variantes.-

En segundo lugar, hicieron su aparición grupos numerosos de abogados/as kirchneristas, con una presencia avasallante, con montones de colegas, muchos de ellos jóvenes, pero que, ciertamente, no han hecho su experiencia profesional defendiendo presos políticos; obviamente, jamás los vimos en las decenas y decenas de causas políticas que tuvimos.- Las conducciones de esos grupos de abogados/as estaba ejercida por colegas también conocidos, pero más por su dedicación a lo que acostumbra llamarse “causas de Derechos Humanos”.-

En tercer lugar, la Gremial de Abogados y Abogadas; un grupo menor, discreto; con muchos años de experiencia en este tipo de causas, pero significativamente inferior en todo sentido a las dos estructuras de abogados mencionadas arriba.-

Este fue el panorama durante los acontecimientos que produjeron presos en las movilizaciones contra la Ley previsional.-

Observamos que en algunos casos había mucha articulación entre los dos primeros grupos mencionados.- Un ejemplo es una pedido de excarcelación “genérico” interpuesto a favor de los presos del 14 de Diciembre, firmado por ambos grupos.-

La Gremial de Abogados y Abogadas siempre se negó a estar disputando defensas de presos.- Y menos con colegas a los que respetamos muchísimo más allá de nuestras divergencias serias en algunos casos, como ya vimos arriba.- Como dijimos antes, sólo intervenimos por presos por los que nos piden expresamente, en especial las organizaciones a las que pertenecen.-

Pero en los acontecimientos del lunes 18 de Diciembre nos encontramos con un cuadro impensable; y por eso queremos dejar en claro ciertas cuestiones para el futuro, al menos en relación a nuestra actuación.-

En varias de las comisarías, la de la comuna 13, de Chacarita, es el ejemplo más claro, nos encontramos con un gran vallado policial frente a la dependencia.- Dentro del vallado se encontraba la guardia de Infantería con escudos, palos, etc.- Pero, asimismo, también dentro del vallado, nos encontramos con abogados/as más ligados a los grupos kirchneristas, abogados de la APDH Nacional, de la Defensoría del Pueblo (claramente identificados por su conocida militancia K o PJ) y hasta la Defensa Pública.-

Estos abogados/as estaban trabajando en conjunto con la policía de la Ciudad, o sea la policía macrista, y eran a ellos a quienes la policía nos mandaba a consultar si queríamos sortear la valla, cosa que a nosotros no se nos permitió.- La policía, junto a estos abogados, nos impidieron a los defensores de la Gremial y a otros, ingresar a la comisaría para interiorizarnos o visitar a los detenidos.-

En esa comisaría, como en otras, el ingreso era de estos abogados y a los demás nos fue vedado por completo la información y/o la entrevista con los detenidos.-

Esto además de novedoso, de confuso -porque costaba entender que la Policia de la Ciudad aceptara como únicos interlocutores a los defensores ligados al kirchnerismo, sea por su función pública o por el organismo de DDHH al que pertenecían-, era un avasallamiento a nuestros derechos como defensores y a los derechos de los detenidos a quienes se impidió elegir libremente al defensor que quería cada uno; provocando, por un lado, que algunos fueran inducidos a elegirlos a ellos, a esos abogados “institucionales”, como defensores; y, por otro lado, violando sus garantías procesales básicas al interferir entre ellos y los defensores de su preferencia.-

Esta situación es muy probable que se repita en el futuro, por lo cual debemos advertir a las organizaciones o familiares que requieran la presencia o la defensa de los abogados de la Gremial de Abogados, que puede resultarnos imposible acceder a los presos en las comisarías, porque a estos sólo llega un sector de los abogados, y se nos impedirá hacerlo a los demás.-

Con lo cual, recomendamos a las organizaciones que los detenidos tengan claro que deberán nombrarnos expresamente en oportunidad de sus detenciones o de sus indagatorias, porque es la única forma en que podremos defenderlos.- De lo contrario, a aquel desprevenido o incauto, le terminarán imponiendo otros abogados.-

LAS RELACIONES Y ATENCIÓN A LOS PRESOS CORRESPONDE A LA ORGANIZACIÓN POLITICA

La atención a un preso político siempre le correspondió a la organización en la que milita el compañero/a, o a los familiares que se agrupan para ello.-

Los más viejos recordamos aquellas Comisiones de Familiares de Presos Políticos y similares.-

Hoy en día, la Gremial de Abogados y Abogadas asiste con asombro y alegría a la formación de varias comisiones de Familiares de presos de Causas Armadas o de familiares de Víctimas del Gatillo Fácil.- La Coordinadora contra la Impunidad Policial o la Marcha contra el Gatillo Fácil son ejemplos claros de esto.-

Nada de eso vemos en los casos de los presos políticos; y dudamos que, por lo pronto, esas viejas comisiones o coordinadoras de familiares de presos políticos aparezcan en el firmamento.-

Siendo esto así, no seremos nosotros quienes lo haremos, en todo caso impulsaremos o apoyaremos las que se formen.-

Mientras esto ocurre, desde la Gremial de Abogados y Abogadas afirmamos que toda la información referente a las causas le será entregada exclusivamente a las organizaciones a las que los presos pertenecen.- Y eventualmente al detenido.-

Queremos ratificar este criterio; y las organizaciones deben saberlo de antemano, para saber con quién o con cuál grupo de abogados decidirán optar, al momento de las detenciones, para asumir sus defensas.- Una cosa es un preso común, donde toda la relación es con la familia del detenido; y otra situación es con un preso político, en donde quien nos pide que asumamos la defensa es la organización a la que pertenece el detenido.-

En los acontecimientos últimos ya relatados aparecieron conflictos de gran envergadura entre los abogados y abogadas de la Gremial y algunos familiares; e incluso con algunos de los propios presos. Por otro lado, las organizaciones de esos presos nos pedían encarecidamente que nos mantengamos en la causa.-

De este modo, el criterio de la Gremial volverá a ser el histórico, el de aquella Argentina de las grandes luchas y códigos de vida férreos, donde el preso en general (y salvo excepciones) no resolvía ni decidía en determinadas cuestiones; lo mismo su familia.- La Gremial quiere advertir estos criterios de antemano: la información en relación a la causa y el detenido se canaliza (en general y prioritariamente) con la organización a la que pertenece el detenido. Si el preso carece de organización, entonces sí la relación será con él y con quien pidió la intervención de la Gremial.-

La atención individual, espiritual, psicológica, médica, política, de “contención”, etc…, está, como no puede ser de otra manera, bajo responsabilidad de la organización política o de la organización de familiares.- Esto sin perjuicio de que la Gremial pueda aportar de todas formas, en esos aspectos indicados, en lo que esté a su alcance y en la medida de sus posibilidades.-

CONCLUSIÓN

Lo aquí expuesto tiene por objeto principal el establecer los criterios y parámetros con los que se mueve y moverá la Gremial de Abogados y Abogadas.-

No es nuestro objeto polemizar con nadie, aunque sepan todos que aceptaremos cualquier tipo de discusión pública o privada en los términos que nos propongan.- Como asimismo cualquier invitación o iniciativa de otros colectivos de abogados con el objeto de unificar criterios.-

Lo que aquí decimos, nos lo decimos a nosotros mismos.-

Es evidente que los viejos tiempos o al menos los tiempos en que se desenvolvía la vieja Gremial de Abogados han cambiado; y hoy, tanto las distintas organizaciones políticas y sociales como los colectivos de abogados tienen criterios diferentes.- Ojalá fuera posible sintetizar esos criterios, pero no será fácil ni sencillo porque devienen de posturas políticas e ideológicas más que jurídicas.-

De esta forma nos obligamos a nosotros mismos a establecer y regirnos en los puntos que aquí exponemos.-

Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de la Argentina. Enero 2018